El aumento del turismo, el consumo desde el móvil y la inteligencia artificial transforman la relación entre compañías y consumidores durante la temporada estival
spaña afronta un verano de elevada actividad turística, con cerca de 42 millones de visitantes internacionales previstos entre junio y septiembre y un gasto estimado de alrededor de 58.000 millones de euros. Este escenario, unido al crecimiento del consumo digital y al avance de la inteligencia artificial, está obligando a las marcas a revisar su estrategia digital para adaptarse a unos viajeros cada vez más conectados.
Las vacaciones han dejado de ser un periodo en el que disminuye la actividad digital. Al contrario, el teléfono móvil se ha convertido en una herramienta fundamental durante todo el recorrido del viaje, desde la búsqueda de inspiración hasta la reserva, el desplazamiento y el consumo de contenidos en el destino.
Para las compañías vinculadas al turismo, esta transformación supone una oportunidad, pero también exige comprender mejor cómo se comportan los consumidores en cada momento y adaptar la comunicación a sus nuevas necesidades.
Más turistas y más actividad digital
Las previsiones de Turespaña apuntan a que España recibirá aproximadamente 42 millones de turistas internacionales durante los meses de verano, con un gasto que rondará los 58.000 millones de euros.
El incremento de visitantes llega acompañado de una mayor utilización de los dispositivos móviles. Según datos de Finetwork, el tráfico de datos puede crecer hasta un 30 % durante el verano respecto a otros periodos del año.
El móvil se consolida así como uno de los principales puntos de contacto entre los viajeros y las marcas. De hecho, más del 70 % de las compras online ya se realizan desde smartphones, lo que convierte este dispositivo en un elemento central de cualquier estrategia digital orientada al consumidor.
El viaje empieza mucho antes de llegar al destino
La relación entre el viajero y las marcas comienza cada vez antes. La búsqueda de destinos, alojamientos, actividades y recomendaciones se desarrolla principalmente en entornos digitales, donde las redes sociales han adquirido un papel especialmente relevante.
Las plataformas sociales no solo sirven como escaparate para descubrir nuevos lugares. Su evolución hacia modelos de comercio electrónico permite que el usuario pueda pasar de la inspiración a la compra o reserva sin necesidad de abandonar la aplicación.
Para las empresas turísticas, esta transformación reduce la distancia entre generar interés y conseguir una conversión. Pero también incrementa la necesidad de ofrecer contenidos relevantes y adaptados al momento concreto en el que se encuentra el consumidor.
Personalizar la experiencia se convierte en una prioridad
Ante este escenario, la agencia WAM considera que las marcas del sector turístico necesitan desarrollar una estrategia digital más integrada, capaz de anticiparse a las necesidades del viajero y acompañarlo durante las distintas etapas de su recorrido.
No se trata únicamente de estar presente en más canales, sino de conseguir que todos ellos formen parte de una misma experiencia. El contenido que recibe una persona cuando comienza a buscar un destino debería responder a unas necesidades diferentes de las que tiene cuando compara opciones o cuando ya se encuentra disfrutando de sus vacaciones.
La personalización adquiere así un papel fundamental para mejorar la conversión y construir relaciones más duraderas con los clientes.
La inteligencia artificial entra en la planificación de los viajes
A la transformación del consumo móvil se suma el rápido desarrollo de la inteligencia artificial generativa, que comienza a modificar la forma en que los viajeros buscan y organizan sus vacaciones.
Un estudio internacional de Amadeus señala que el uso de estas herramientas para planificar viajes aumentó un 64 % durante 2025.
La IA puede intervenir en diferentes fases del proceso: desde la búsqueda de información y la comparación de alternativas hasta la creación de itinerarios o la obtención de recomendaciones adaptadas a las preferencias de cada usuario.
Su incorporación introduce, por tanto, un nuevo punto de contacto entre las marcas y los viajeros. Las compañías ya no solo compiten por aparecer en una búsqueda tradicional, sino también por conseguir que sus productos y servicios sean considerados relevantes dentro de las respuestas y recomendaciones generadas mediante inteligencia artificial.
La IA no sustituye a la estrategia
Para WAM, incorporar herramientas de inteligencia artificial no debería convertirse en un objetivo en sí mismo. El verdadero valor está en utilizarlas para comprender mejor la intención del viajero y responder de manera más precisa a sus necesidades.
La tecnología puede ayudar a analizar comportamientos, detectar patrones y personalizar contenidos, pero necesita formar parte de una estrategia más amplia.
En este sentido, planificación, contenidos, datos, personalización y tecnología deben funcionar de manera coordinada para que la experiencia del consumidor sea coherente independientemente del canal que utilice.
Un consumidor conectado durante todo el viaje
El comportamiento del viajero confirma que la estrategia digital de las marcas turísticas ya no puede limitarse al momento de la reserva. El consumidor permanece conectado durante prácticamente todo el proceso y utiliza diferentes plataformas y dispositivos para informarse, comparar, comprar y compartir sus experiencias.
El reto para las compañías será acompañar ese recorrido sin saturar al usuario y ofreciendo contenidos que aporten valor en cada etapa.
Con unas previsiones turísticas especialmente positivas y un ecosistema digital en plena transformación, el verano se presenta como un escenario de prueba para las marcas. Aquellas que sean capaces de combinar datos, personalización, inteligencia artificial y una experiencia móvil coherente tendrán más posibilidades de convertir la atención de los viajeros en relaciones de valor a largo plazo.
Porque en un sector donde cada vez hay más opciones y menos distancia entre descubrir y comprar, la diferencia no estará únicamente en estar presente, sino en saber cuándo, dónde y cómo conectar con cada viajero.