Las marcas siguen obsesionadas con los jóvenes mientras ignoran a uno de los consumidores con mayor poder adquisitivo
Durante años, gran parte de las estrategias de marketing y publicidad han girado alrededor de la generación Z y los millennials. Redes sociales, tendencias virales, cultura digital y lenguaje juvenil dominan buena parte de las campañas actuales. Sin embargo, esta apuesta casi exclusiva por los públicos más jóvenes podría estar dejando fuera a uno de los segmentos con mayor capacidad de consumo del mercado: los mayores de 55 años.
Así lo advierte WAM Global, que pone el foco en el creciente peso económico y demográfico de este colectivo dentro de España. Según datos de Global Web Index recogidos por la compañía, las personas mayores de 55 años representan ya el 34% de la población española, una cifra que continúa creciendo y que obliga a muchas marcas a replantear sus estrategias de comunicación y segmentación.
Los boomers tienen más ahorro y estabilidad financiera que generaciones más jóvenes
El informe destaca que tres de cada diez consumidores pertenecientes a la generación boomer son considerados perfiles de altos ingresos y que aproximadamente el 75% dispone de ahorros o liquidez, situándose por encima de otros grupos generacionales en capacidad financiera.
En un contexto económico marcado por la inflación, la dificultad de acceso a la vivienda y la precariedad laboral entre los consumidores más jóvenes, los mayores de 55 años aparecen como uno de los públicos con mayor estabilidad económica y capacidad real de compra.
Además del poder adquisitivo, las marcas encuentran en este segmento otras características especialmente valiosas desde el punto de vista comercial: mayor fidelidad, decisiones de compra más consistentes y una relación más estable con las compañías y productos que generan confianza.
Pese a ello, gran parte de la industria publicitaria sigue construyendo mensajes, campañas y experiencias pensando casi exclusivamente en consumidores jóvenes y códigos culturales asociados a TikTok, tendencias virales y lenguaje digital.
El consumidor sénior ya no es ajeno al entorno digital
Uno de los aspectos que más destaca el análisis de WAM es que muchas marcas continúan trabajando con una visión desactualizada del consumidor sénior, asumiendo que mantiene hábitos alejados de internet o de las plataformas digitales.
Sin embargo, la realidad actual es muy distinta. Aunque no hayan nacido en un entorno tecnológico, los mayores de 55 años utilizan de forma habitual herramientas digitales como buscadores, email, redes sociales, ecommerce o dispositivos conectados.
Esto desmonta una de las ideas más repetidas dentro del marketing tradicional: que este público solo responde a medios convencionales como televisión, radio o prensa escrita.
Cada vez más consumidores de esta franja de edad participan activamente en entornos online, comparan productos, consultan reseñas, compran por internet y mantienen una relación digital constante con las marcas.
Las marcas deben adaptar su comunicación más allá de la edad
Desde WAM explican que el verdadero reto para las compañías no consiste en crear campañas “para mayores”, sino en comprender mejor cómo toman decisiones estos consumidores y qué factores influyen en su relación con las marcas.
Según la consultora, este perfil valora especialmente aspectos como la claridad en los mensajes, la sencillez de los procesos, la confianza y la coherencia en toda la experiencia de compra.
Frente a estrategias centradas únicamente en innovación o tendencias, los consumidores sénior suelen priorizar experiencias útiles, atención consistente y marcas capaces de generar seguridad antes, durante y después de la compra.
En este contexto, la personalización adquiere un papel clave. Herramientas como la inteligencia artificial, los sistemas CRM o la automatización permiten adaptar mensajes y experiencias según comportamientos reales y necesidades concretas, evitando segmentaciones simplistas basadas únicamente en la edad.
Las marcas que ignoran a los mayores pierden oportunidades de negocio
Para Jorge Carriazo, muchas compañías están dejando fuera una parte esencial del mercado al centrar toda su atención en las generaciones más jóvenes.
“Una marca que solo mira a las generaciones más jóvenes está dejando fuera a una parte enorme del mercado y, probablemente, a una de las que más capacidad tiene para decidir, recomendar y sostener el consumo en muchos hogares”, explica.
La reflexión conecta además con un cambio que ya empieza a percibirse dentro de sectores como el retail, la publicidad y el marketing digital. Poco a poco, las marcas comienzan a revisar el protagonismo que conceden a generaciones tradicionalmente menos visibles en la conversación cultural, pero cada vez más relevantes en términos de consumo y estabilidad financiera.
El marketing empieza a mirar hacia una población más envejecida
El envejecimiento de la población española y europea está obligando a muchas empresas a replantear sus modelos de comunicación y segmentación de audiencias.
Mientras durante años el marketing ha perseguido obsesivamente la juventud como sinónimo de tendencia y relevancia, cada vez más estudios apuntan a que el verdadero crecimiento de consumo en determinados sectores podría venir precisamente de los públicos sénior.
Turismo, salud, alimentación, banca, seguros, automoción o retail son algunos de los sectores donde los mayores de 55 años ya representan un perfil estratégico para las marcas.
La clave, según apuntan los expertos, estará en abandonar estereotipos asociados a la edad y construir experiencias de marca más inclusivas, útiles y adaptadas a una realidad demográfica que ya está transformando el mercado.