
La inteligencia artificial podría ser clave para reducir la brecha de género en la tecnología europea
La inteligencia artificial está redefiniendo el futuro del sector tecnológico en Europa. Cada vez más empresas están incorporando estas herramientas a sus procesos, abriendo nuevas oportunidades de innovación, productividad y crecimiento económico. Pero junto a este avance surge una pregunta importante: ¿quién participará realmente en esta nueva etapa tecnológica?
Un informe reciente de McKinsey & Company apunta a un problema que lleva años presente en la industria: la baja representación femenina en los puestos técnicos. Según el estudio, si no se corrige esta situación, Europa podría estar dejando escapar una parte significativa de su talento justo cuando la inteligencia artificial se convierte en un motor clave de la economía.
Al mismo tiempo, los autores del informe creen que esta transformación tecnológica también puede ser una oportunidad para cambiar las reglas del juego.
Menos mujeres en los puestos técnicos
Uno de los datos que más llama la atención es que la presencia femenina en funciones técnicas ha vuelto a disminuir. Actualmente, solo el 19% de estos puestos están ocupados por mujeres, frente al 22% que se registraba en 2023.
Detrás de este retroceso hay varios factores. El informe habla de una especie de “tormenta perfecta” que combina tres problemas conocidos: una base de partida con pocas mujeres en el sector, el impacto de los despidos ligados a la automatización y la persistencia del llamado techo de cristal.
Lo curioso es que, en paralelo, cada vez más mujeres se forman en disciplinas científicas y tecnológicas. Hoy representan un tercio de las titulaciones tecnológicas y cerca del 40% de los doctorados en estas áreas.
Esto sugiere que el problema no está tanto en el acceso a la formación, sino en lo que ocurre después.
Cuando el talento se pierde al entrar en el mercado laboral
Uno de los puntos que destaca el estudio es la dificultad que encuentran muchas mujeres para dar el salto desde la universidad al sector tecnológico.
De hecho, el paso hacia empleos en tecnología ha caído unos 20 puntos porcentuales, lo que indica que una parte importante del talento femenino se pierde justo al inicio de la carrera profesional.
A esto se suma otro fenómeno: la automatización está reduciendo la demanda en algunos puestos de entrada. Áreas como el diseño digital o la gestión de producto —donde tradicionalmente hay más presencia femenina— han visto caer la demanda de perfiles hasta en un 17%.
El resultado es una puerta de entrada al sector cada vez más estrecha.
Un techo de cristal que sigue ahí
La desigualdad también se hace evidente cuando se observa la estructura de liderazgo de las empresas tecnológicas. Según el informe, solo el 8% de los puestos ejecutivos del sector están ocupados por mujeres.
Más allá de los números, muchas profesionales describen un entorno laboral donde todavía existen barreras invisibles. Casi la mitad de las mujeres que trabajan en tecnología afirma haber vivido situaciones de prejuicio o sexismo durante el último año.
Además, muchas dedican parte de su tiempo a tareas internas que suelen pasar desapercibidas: organizar equipos, mediar en conflictos o coordinar proyectos. En conjunto, estas tareas pueden suponer unas 200 horas extra al año, tiempo que raramente se tiene en cuenta a la hora de evaluar promociones o ascensos.
Convertir la revolución tecnológica en una oportunidad
Pese a este panorama, el informe plantea una idea interesante: la expansión de la inteligencia artificial podría ayudar a replantear cómo se gestiona el talento en el sector.
Si las empresas apuestan por la formación y el reciclaje profesional, la transición hacia tecnologías como la inteligencia artificial o la computación en la nube podría reintegrar a miles de profesionales en el ecosistema tecnológico europeo.
El estudio estima que hasta 200.000 especialistas en disciplinas STEM podrían reincorporarse al sector mediante programas de actualización de habilidades centrados en estas tecnologías.
Otra de las recomendaciones tiene que ver con el papel del liderazgo dentro de las organizaciones. El apoyo de mentores o patrocinadores internos puede marcar una gran diferencia: las mujeres que cuentan con este tipo de respaldo tienen hasta un 200% más de probabilidades de que sus ideas lleguen a aplicarse.
El caso de España
España refleja muchas de las dinámicas que se observan en el resto de Europa. La presencia femenina en el sector tecnológico ronda el 23%, una cifra ligeramente superior a la media europea, pero que todavía queda lejos de los niveles de algunos países del norte del continente.
Al mismo tiempo, el sistema educativo español muestra una realidad distinta: alrededor del 35% de los graduados en carreras científicas son mujeres.
La paradoja es evidente. Existe talento femenino formado en ciencia y tecnología, pero no siempre termina integrándose en la industria tecnológica, especialmente en áreas como el desarrollo de software o los puestos de liderazgo.
Un momento decisivo para el sector
La carrera global por el desarrollo de la inteligencia artificial está acelerándose, y Europa quiere posicionarse como uno de los actores relevantes en este nuevo escenario.
Para lograrlo, no bastará con invertir en tecnología. También será necesario aprovechar todo el talento disponible.
Si las empresas tecnológicas logran convertir esta etapa de transformación en una oportunidad para hacer el sector más inclusivo, Europa no solo podría reducir su brecha de género, sino también fortalecer su competitividad en una de las industrias más estratégicas del futuro.